jueves, mayo 15, 2008

Mis padres tienen que encargarse de mi familia


Jessica Suano Robles conoce muy bien las dificultades que existen a la hora de conciliar la vida familiar y laboral. Es madre soltera de un niño de tres años y trabaja como camarera. En su dura lucha cuenta con el apoyo incondicional de sus padres.Estaba finalizando la carrera de Magisterio por la rama de Audición y Lenguaje cuando tuvo a su pequeño. Pero Jessica Suano es una mujer-coraje. Tan sólo faltó a clase tres semanas. Estuvo asistiendo a la facultad hasta prácticamente los nueve meses, y pocas semanas después de dar a luz, ya estaba de nuevo entre libros y apuntes.Con mucho esfuerzo, Jessica Suano fue compaginando sus estudios con el cambio de pañales, las malas noches y los biberones. Pero finalmente, terminó sus estudios de Magisterio.El día a día de esta joven de 25 años no es sencillo. Vive en casa de sus padres y se levanta muy temprano para preparar a su hijo y llevarlo a la guardería a las nueve. Pocos minutos después, comienza su turno de trabajo en la cafetería Camarote. A las dos de la tarde recoge a su pequeño y le da de comer. Pero aún le queda una larga jornada por delante: a las cinco tiene que volver a la cafetería y a esa hora ya no cuenta con los servicios de la guardería, así que son sus padres los que se encargan de cuidar al niño. «Sino fuera por ellos, no podría trabajar. Les debo muchísimo porque están haciendo un esfuerzo inmenso por ayudarme», admite.Por el momento, tampoco tiene que preocuparse mucho de las tareas del hogar, ya que su madre se encarga de ello, algo que le permite trabajar fuera de casa con un poco más de libertad. Además, esta joven cuenta con la ayuda de muchas amigas que se quedan al cuidado de su hijo cuando sus padres no pueden, e incluso tiene la posibilidad de llevárselo a su lugar de trabajo ya que la cafetería en la que trabaja cuenta con un parque infantil de ocio. Pero para Jessica Suano pensar en la emancipación es prácticamente una utopía. Y es que los precios que alcanzan los pisos y el escaso salario con el que cuenta hacen que su sueño sea prácticamente inalcanzable. «Actualmente no puedo permitirme alquilar un piso y encargarme de trabajar, de cuidar al niño y de las tareas de la casa. Es imposible compaginarlo todo», comenta Jessica.Por el momento también es un sueño para ella prepararse a las oposiciones de Magisterio. «Hace falta tiempo y dinero, y por ahora, no cuento con estos dos requisitos». Pero no pierde la esperanza y confía en que a medio plazo sus sueños se cumplan.Con todo, y aunque parezca una vida llena de sacrificios, Jessica jamás pierde la sonrisa. Siempre atiende a sus clientes con alegría. Se encuentra muy contenta en su trabajo. Aun así, el objetivo es que con el paso del tiempo pueda prepararse las oposiciones y emanciparse.Es consciente del valor que tiene la ayuda que sus padres le brindan todos los días y asegura no entender cómo hay personas que pueden encargarse de todo sin la ayuda de nadie. «Sin ellos no podría seguir adelante. No me gustaría que mi hijo se llevara todo el día metido en una guardería y, gracias a mis padres, puedo trabajar y disfrutar de mi pequeño. Les debo prácticamente todo», comenta Jessica Suano mientras prepara un café para un cliente de El Camarote.
Vía: La Voz Digital

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